La cúpula es el corazón del horno: acumula el calor y lo refleja sobre los alimentos. Existen dos métodos principales para construirla, y cada uno tiene ventajas según el uso y el presupuesto.
Comparativa
| Aspecto | Domo de ladrillo | Domo de barro moldeado |
|---|---|---|
| Ejecución | Ladrillos colocados en anillos | Barro aplicado sobre un molde |
| Precisión de la forma | Alta | Depende del molde y de la mano de obra |
| Resistencia a ciclos de calor | Alta | Buena, si el barro está bien preparado |
| Tiempo de secado | Menor | Mayor |
| Mantenimiento | Bajo | Requiere más atención a fisuras |
| Complejidad | Requiere mano de obra especializada | Más sencillo de ejecutar |
Domo de ladrillo
Se arma con ladrillos resistentes a altas temperaturas colocados en anillos que se van cerrando. Ofrece una forma regular, una gran resistencia y una vida útil prolongada. Es el método que usamos en la cúpula de nuestros hornos.
Domo de barro moldeado
Se construye aplicando capas de barro preparado sobre un molde de arena o madera. Es la técnica más cercana al horno tradicional y puede dar buenos resultados, pero necesita un secado más lento y es más sensible a las fisuras.
En ambos casos, el aislamiento es clave
Ningún domo funciona bien sin aislamiento. Las capas de aislante de alta temperatura sobre la cúpula son las que permiten conservar el calor durante horas. Lee más en qué ladrillos y materiales usar.
¿Cuál elegir?
Para un horno que se usará con frecuencia o en un negocio, el domo de ladrillo con aislamiento profesional es la opción más durable. Para un proyecto artesanal de uso ocasional, el barro moldeado puede ser suficiente si se construye y se cura correctamente.
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