Un horno de barro bien cuidado puede funcionar durante muchos años. El mantenimiento es sencillo y la mayor parte se puede hacer después de cada uso.
Después de cada uso
- Deja que el horno se enfríe por completo con la puerta entreabierta.
- Retira las cenizas con una pala metálica y deposítalas en un recipiente no inflamable.
- Barre el piso con un cepillo de cerdas metálicas o de fibra resistente al calor.
Limpieza del piso
Las manchas de grasa o de comida se eliminan con el propio calor del horno: en el siguiente encendido, la alta temperatura las carboniza y basta con cepillarlas. No uses detergentes ni productos químicos dentro del horno.
Revisión periódica
Cada cierto tiempo, según la frecuencia de uso, revisa:
- La chimenea: que no tenga acumulación de hollín ni obstrucciones.
- La puerta: que cierre bien y que sus manijas estén firmes.
- El termómetro: que marque correctamente.
- El revestimiento exterior: que no tenga fisuras por donde entre agua.
Cuidado del exterior
- Protege el horno de la lluvia con un techo o una cubierta adecuada.
- Repara las fisuras superficiales del acabado antes de que se agranden.
- Evita golpes en la cúpula.
Si el horno estuvo mucho tiempo sin usarse
La humedad puede haberse acumulado en los materiales. Antes de volver a cocinar a máxima temperatura, haz uno o dos fuegos suaves, como en el curado de un horno nuevo.
Señales de que necesita una revisión técnica
- Grietas profundas o que crecen con cada uso; revisa cómo reparar grietas.
- Humo constante por la boca.
- Pérdida notoria de calor.
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