La leña influye en la temperatura que alcanza el horno, en la cantidad de humo y en el sabor de los alimentos. Elegir bien la madera es tan importante como tener un buen horno.
Lo más importante: que esté seca
La leña húmeda gasta energía evaporando el agua, produce mucho humo y no alcanza altas temperaturas. Como referencia, la leña adecuada debe tener una humedad menor al 20 %. Una leña bien seca suena hueca al golpearla, tiene grietas en los extremos y pesa menos.
Maderas recomendadas
Las maderas duras arden de forma más pareja y duradera. En el Perú se usan con frecuencia:
- Eucalipto: buena disponibilidad y buen poder calorífico.
- Algarrobo: brasas duraderas y aroma agradable.
- Maderas de árboles frutales: aportan un aroma suave a las preparaciones.
Maderas que conviene evitar
- Madera pintada, barnizada o tratada químicamente.
- Restos de muebles, aglomerados o tableros.
- Maderas muy resinosas, que generan hollín y humo excesivo.
Cómo almacenar la leña
- En un lugar techado y ventilado, separada del suelo.
- Apilada de forma que circule el aire.
- Con anticipación suficiente para que termine de secar.
Consejos para una combustión limpia
- Enciende con astillas pequeñas y agrega leña de forma gradual.
- No llenes el horno de leña de una sola vez.
- Mantén la boca libre para que entre el aire.
Si a pesar de usar leña seca el horno sigue humeando, revisa por qué sale humo del horno de barro.
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